Niponofilia VI – “Diosa” o la pureza de la depravación

He pasado parte de la tarde releyendo uno de mis libros favoritos: una corta novelita sobre la que ya dije algunas palabras en otros lugares: “Diosa”, del (desgraciadamente) poco conocido escritor cubano Joan Abreu.

El libro y el autor: qué bien escribe el jodío.

Y es que este es uno de esos libros extraños que no me canso de releer, mimar, examinar con cuidado… Es tan breve que en una tarde se devora, pero tan intenso que una parte se queda para siempre dentro del lector, o al menos esa ha sido mi experiencia.

El argumento es sencillo: Laura Valero, una mujer hermosa y despierta, comienza a practicar con su marido (de quien está profundamente enamorada) juegos de sumisión, bondage y sadomasoquismo, a partir del shock que les representa ver unas fotos de sumisas japonesas atadas y torturadas. Así pues, su marido se convierte en su Amo, y al cabo de un tiempo, éste le ordena buscar un Maestro, un Amo de Amos que les guíe a ambos en su recorrido.

Y entonces aparece en escena Maestro Yuko, un japonés anciano pero aún en forma, experto enkinbaku pero casi retirado… Y afincado en Barcelona, ciudad de la que comenta algo con lo que no podría estar más de acuerdo:

Barcelona se mete en tu alma como un amor juvenil. Es una urbe tolerante, y aquí, siendo discreto y considerado, se puede vivir, en el sentido más profundo del término, sin que te incordien demasiado.

El grueso del libro es la correspondencia electrónica que se intercambian Maestro Yuko y Sumisa Laura… Por las pantallas de sus ordenadores pasan muchas de mis pasiones niponófilas: los haikus de Matsuo Bashou, los grabados eróticos del ukiyo-e (sobre los que escribiré pronto en el blog, por cierto), acuarelas, unas recetas de cocina, digamos, exóticas… Y, sobretodo y por supuesto, bondage y sumisión.

Me encanta la manera sencilla, clara y directa en que Laura expone sus fantasías, con momentos de gran belleza:

A veces cierro los ojos, en la oficina, en casa, y pienso en usted, Maestro Yuko. Está cerca de mí y eso me provoca un estremecimiento. Sus manos recorren mi cuerpo y me caliento tanto que tengo la sensación de deshacerme bajo sus dedos. También me siento humilde. Hace pocas noches, mientras leía, imaginé que estaba a sus pies, atada. ¡Qué paz inundaba su habitación, cuánto sosiego! Los ruidos de la calle llegaban amortiguados, como si su casa se levantara en el fondo de un lago. Usted trabajaba, concentrado, manipulaba los pinceles con gran destreza y yo, acurrucada en el suelo, era el ser más feliz de la creación. La posición en la que me hallaba era muy incómoda, pero el hormigueo de mis miembros inmovilizados resultaba embriagador. A pesar de la dificultad, cuidando mucho de no hacer ningún movimiento brusco, de no molestarlo, conseguí arrastrarme muy poco a poco, hasta alcanzar con mis labios sus pies desnudos. Los besé como si fuesen objetos sagrados.

Entonces usted, Maestro, alzó la vista de lo que hacía y puso sus ojos en mí; a continuación una de sus manos descendió para dejar una levísima caricia en mi espalda.

¡Qué gozo!

Todo mi ser se convirtió en pura dicha. Mientras imaginaba esta escena, no pude evitar masturbarme. Obtuve un orgasmo delicioso, largo.

Y los consejos que da Maestro Yuko son sencillamente geniales, desde la sugerencia que le hace a Laura de que empiece a pintar por acostumbrar su cuerpo a la creación hasta las órdenes que le da hacia el final del relato…

Empiezas a vivir a tu Sumisa. Las Sumisas son Diosas. Acepta tus instintos. La sinceridad y la entrega son armas de tu pureza. Lo que llamas vulgaridad son secreciones de tu inocencia. Disfrútalas, y ganarás entereza y seguridad. Hay un espacio que conquistar. Una vez en él, todo lo que hoy te perturba te parecerá ridículo e indigno de atención.

(…)

Eres un ave inmaculada, una sacerdotisa que busca la pureza en las cloacas de su naturaleza (…) Y esa pureza no se ve afectada porque te atrevas a comportarte como una cerda, una perra o una puta (…) Si no eres capaz de ser una cerda, una perra, una puta, si no eres capaz de ser extremadamente sucia, jamás podrás alcanzar la pureza.

En fin, si tuviera que traer aquí todos los párrafos dignos de mención, el post se haría eterno. Por ahora concluyo simplemente recomendando la lectura de este libro a todos los niponófilos y a los que disfruten sometiéndose o sometiendo… Que seguro que somos unos cuantos, jaja.

~ por joseplapidario en junio 6, 2009.

Una respuesta to “Niponofilia VI – “Diosa” o la pureza de la depravación”

  1. […] de nuestro admirado escritor Juan Abreu (a cuyo niponófilo libro “Diosa” dediqué esta entrada del blog), que escribió  en el diario online Factual un comentario sobre sus sensaciones durante el […]

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