Niponofilia XI – La mística multiusos del bambú

Hoy me apetece hablar del bambú, un material con más aplicaciones de las que parece en el mundillo BDSM. Así que permitidme que escriba unas palabras sobre esta planta que los japoneses llaman take:

El bambú es una planta fuerte, con raíces firmes y sólidas. En ambientes rurales se solía recomendar refugiarse en un bosquecillo de bambú durante los terremotos (bastante frecuentes en Japón), en la creencia de que las raíces mantendrían unida la tierra. Además, el bambú puede emplearse como un resistente material de construcción, como prueba por ejemplo el espectacular resort de lujo Timarai, en Costa Rica:

En Japón se encuentra bambú a menudo en lugares húmedos y cálidos, donde es sencillo cultivarlo. Por todo el país pueden visitarse bosques y bosquecillos de bambú, que resultan especialmente bonitos si sopla viento y la hierba de bambú crea olas, como un mar vegetal…

El junco de bambú se dobla pero no se rompe…

Esta flexibilidad resulta especialmente práctica si está uno en pleno combate de artes marciales y es necesario dar unos cuantos saltos, como quedó demostrado en Tigre y Dragón:

Vale, sí, la película transcurre en China y no en Japón, pero ¿y qué?

El bambú simboliza la prosperidad, la pureza y la inocencia. Un refrán japonés reza “Take o watta youna hito” (“como un bambú recién cortado”) para referirse a una persona franca, sencilla y sincera.

En esta misma línea, una leyenda nipona narra la historia de un anciano campesino que se encontró con una princesa diminuta en un tallo recién cortado de bambú. El cuento completo (llamado “Taketori monogatari“, o “el cuento del cortador de mambú”) explica cómo la princesa Kaguya-himé crece en belleza y hermosura, llegando a enamorar al mismísimo Emperador… Me guardo el cuento entero para explicarlo en alguno de mis espectáculos: baste aquí con decir que es una de las leyendas más conocidas y populares del Japón.

Un edificio que recrea la aparición de Kaguya-himé (“princesa Luz Brillante”) en un bambú cortado

La princesa lunar Kaguya-himé rodeada de bambú


El shakuhachi es un instrumento de viento similar a una flauta y construido con bambú. Curiosamente, en argot puede ser sinónimo de “felación” (como si aquí dijéramos “tocar la flauta” en según qué contexto, ejem, ejem).

La música de shakuhachi es francamente preciosa, y las variaciones en tono y timbre según la habilidad del que la toque son notables. Pongo como muestra unos minutos de actuación:

Es costumbre que los monjes budistas de la secta Fuke, los llamados “komusou” (algo así como “monjes del vacío”) toquen el shakuhachi como parte de sus prácticas de meditación. Es un espectáculo curioso verlos, ya que se cubren siempre la cabeza con una máscara de mimbre que simboliza su renuncia a cualquier tipo de ego:

El bambú puede emplearse de diversas formas, más o menos creativas, como parte de muchos tipos de bondage… La mezcla entre dureza y flexibilidad que le caracteriza hace que vaya perfecto como “soporte” para las cuerdas, forzando la postura corporal, o incluso como mordaza. Para muestra un botón, de waterbondage.com:


O esta hermosa imagen de kinbaku empleando soportes de bambú:


Hay dibujantes que le han dado muchas vueltas a los diferentes tipos de bondage que pueden hacerse empleando bambú… Como por ejemplo Haffnium:


Otro uso habitual del bambú en el BDSM es para construir jaulas, con un toque natural diferente a las metálicas y ofrecen un nivel similar de seguridad. Particularmente es un tipo de jaula que me apasiona…

Y por último, imposible no mencionar uno de los mejores usos para el bambú, al menos uno de los que más disfruto: como vara. Y es que las varas finas de bambú, precisamente por ser rígidas pero a la vez flexibles, sirven de maravilla para azotar. Algunas veces he salido yo de tiendas de bricolaje con un manojo de varas de bambú en la mano, de diferentes grosores y tamaños… Ejem, ejem.

No sé quién es este tipo, pero parece que alguien va a recibir…


Me despido ya comentando tan sólo que el bambú tiene un uso bastante evidente: decoración. De hecho, en el Nido del Escorpión utilizaremos algo de bambú en un par de rincones. Sólo tenemos que recordar un refrán japonés: en ese idioma “Take ni ki o tsugu” (juntar bambú y madera) es sinónimo de “disarmonía”… Tomo nota para repartir el bambú por casa cuidadosamente.

~ por joseplapidario en junio 6, 2009.

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