Del bondage, la espera activa y la impaciencia

Escribí esta pequeña… Digamos reflexión teatral sobre el bondage hace unos cuantos meses en una web BDSM. La traigo ahora a este blog, porque mi opinión sobre las bondades de las cuerdas y la espera activa no ha cambiado en todo este tiempo… Sólo he actualizado un par de cosillas. Y aclaro, ya que estamos, que el personaje de Cilicio NO está basado en nadie real… El de Lapidario sí, claro. Soy yo. 🙂

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(TELÓN).

(Escenario: vemos la entrada al Nido del Escorpión y parte de la sala principal. LAPIDARIO, vestido con una especie de bata blanca, pasa repetidas veces un rodillo con pintura color rojo oscuro por la pared. De tanto en tanto le chorrean goterones de pintura roja por encima: cada vez que esto ocurre, LAPIDARIO deja escapar un “mecagoenlahostia” farfullado entre dientes. No se le ha ocurrido poner papel de periódico en el suelo para evitar que se ensucie, así que el efecto general es un poco de matadero. CILICIO, un Dominante joven, baja las escaleras y entra, alegre).

CILICIO: ¡Hola, Lapi! 

(Lapidario se da la vuelta y Cilicio se sobresalta al verle cubierto de pintura roja)

LAPIDARIO: Ey, hola, buenas, Cilicio! Pasa, pasa, perdona el follón, que estoy… (Se da cuenta del sobresalto de CILICIO). Tío, tranquilo, que es pintura…

CILICIO: Ostia, macho, que susto. Pareces salido de un episodio de Dexter, joder.

LAPIDARIO: Bueno, no sé, supongo que aún no le he pillado el truco a esto del rodillo. Creí que sería más fácil…

CILICIO: ¿Pero aún estás de obras? Ni que fuera esto la Sagrada Familia…

LAPIDARIO: Pues algo parecido: aún tengo para un mes o así hasta que esté terminada, suponiendo que no me atropelle antes un tranvía o algo y tengan que acabar el Nido mis herederos. 

(CILICIO pasea por el Nido, mirando los cambios desde su última visita. Tardíamente, pregunta)

CILICIO: ¿Te importa si echo un vistazo por aquí?

LAPIDARIO: Mira lo que quieras, hombre. Y a ver si te vienes a alguna fiestecilla, que pronto celebraremos otro nyotaimori…

(CILICIO gruñe algo que tanto podría ser una afirmación, una negativa o el himno del Betis. Luego va hacia la repisa de la que cuelgan varias cuerdas de cáñamo).

CILICIO: Vaya montón de cuerdas tienes ahí… (Pausa. Lapidario pasa de todo y vuelve al rodillo). Nunca he entendido qué le ves a practicar bondage, o shibari, o como le llames. Vale, sí, queda bonito, qué digo, muy bonito, y el rollo de la inmovilización, la atadura y todo eso, pero… No sé, tanta cuerda arriba y abajo cuando podrías conseguir el mismo efecto con unas esposas, la verdad…

LAPIDARIO (Deja el rodillo en el suelo, poniendo la misma cara que adoptaría ante alguien que, ante la visión de la Capilla Sixtina, preguntase: “¿eso es todo?”): Hombre, el mismo efecto, el mismo efecto, como que no. Unas esposas son clic-clac y ya está, la ventaja que tienen es la velocidad… Bueno, y el morbo específico del metal, pero ese es otro tema. El caso es que si quieres atar rápido, pones unas esposas, una brida o algo así y ya está.. Pero vamos, que a veces hacer las cosas despacito y saboreándolas tiene su gracia, ¿no?

CILICIO: Yo es que soy impaciente con estas cosas, prefiero acabar rápido la atadura y meterme en faena.

LAPIDARIO:  Pero es que la atadura ya es “faena” en sí misma… El hecho de atar es también una práctica, lo importante no es sólo el resultado final, la figura terminada y la modelo inmovilizada, sino la forma de hacerlo, la comunicación entre atador y “víctima”, la inmovilización gradual de la sumisa y la sensación de abandono y placer que le va invadiendo, su pérdida de referentes, la sensación progresiva de la presión de las cuerdas sobre la piel, el forcejeo posterior si es que gusta de  forcejear… (En voz baja, hablando para sí mismo). Je, si me estoy poniendo sólo con hablar de ello…


CILICIO: Bueno, visto así… Aunque no sé, no sé. Es demasiado tiempo…

LAPIDARIO: También dependerá del tipo de sesión, digo yo. Si es un secuestro simulado como aquel que montamos hace unos meses entre varios, pues no queda muy creíble que un tipo con pasamontañas se ponga a atar un mune nawa en pleno rapto. Pero si es una sesión de esas largas y sentidas, con unas horas de entrega por delante para hacer un poco de todo, dedicar media hora, o una hora, o lo que haga falta a una atadura restrictiva y bonita me encanta. Es que me gusta hasta verlo… Vamos, ver cómo realiza un bondage o un shibari alguien que es bueno y lleva además años y años practicando me parece una maravilla: los gestos se vuelven fluidos, rápidos, a veces bruscos… Es como, no sé, como un baile, un ballet.

CILICIO: No me imagino a Kurt con un tutú y unas zapatillas rosas…

LAPIDARIO: Ya me entiendes, coño. El caso es que ver una sesión de bondage de cracks como Shibari, Alfil, Kurt o Braxter, por nombrar sólo a unos pocos de los locales con estilos muy diferentes, es como oír cantar a Nick Cave o un solo de guitarra de Eric Clapton. Arte, coño, arte. Y técnica, la técnica está ahí, pero no es lo más importante… Y a Jimi Hendrix nadie se le ocurre decirle que sus solos de guitarra son demasiado largos, y a ver cuándo los acaba que hay que seguir con la canción. Y bueno, vale, yo no soy Jimi Hendrix, que aún estoy muy, muy al principio de mi aprendizaje con la cuerda, pero el principio es el mismo.


CILICIO: ¿Pero no te aburres estando una hora ahí pasando cuerdas de un lado a otro?

LAPIDARIO: Yo es que no entiendo cómo alguien puede aburrirse atando… El bondage necesita concentración para no cagarla, y eso en sí mismo ya hace imposible aburrirse. Además, en realidad en lo que hay que fijarse no es en las cuerdas, sino en la sumisa a la que atas: su cuerpo, su mirada, sus reacciones a la atadura, su placer y el del atador… Lo de la comunicación que decía antes. Hay una frase muy chula que leí nosedonde, y que venía a decir que las cuerdas son una extensión de los dedos del atador, así que un bondage es en cierto modo un fuerte abrazo del Dominante a la parte sumisa. ¿Cómo me va a aburrir eso, a mí que me gustan los abrazos de oso?

CILICIO: Lo que tú digas, Yogi. ¿Pero el sumiso o la sumisa no se aburre, una hora ahí quieta?

LAPIDARIO: Mira, esa es una buena pregunta. (Coge el rodillo y vuelve a pintar mientras habla). Una buena amiga mía, atadora con muchísimo talento, tiene muchos problemas para encontrar sumisos que disfruten de las cuerdas: se agobian, se cohíben… He conocido sumisas que se aburren con el bondage largo, se impacientan, como te pasa a ti.  Pero otras lo adoran… El roce y la presión de las cuerdas sobre la piel, el abandono progresivo, esa sensación a la vez relajante y excitante como de dejarse hacer… Y mira, en general, ya no sólo en el shibari: a mí una cualidad que siempre me ha atraído muchísimo en una sumisa es su paciencia durante la sesión. O no sé si paciencia es la palabra… Su espera. Sí, eso es. Su espera activa.

CILICIO: ¿Espera activa?

LAPIDARIO: Sí. Vendarle los ojos a la sumisa, o ponerla cara a la pared y decirle: “quédate quieta aquí”, no sé, o de rodillas, o tumbada en el suelo, da igual, pero inmóvil en una posición. Y no unos segundos, sino un rato, a veces un rato largo. Mientras preparo otra cosa, por ejemplo, no sé, atrezzo para una parte de la sesión, velas en la bañera, pilas nuevas en el vibrador, lo que sea… O simplemente si tengo ganas de parar un poco y comer algo, que azotar cansa, coño, pero sin sacar del “estado sumiso” y receptivo a la partenaire. En el fondo esa orden es un tipo de bondage, ¿no? Decir “no te muevas en absoluto” es atar con la voz, en lugar de con cuerdas. ¡A ti te gustará, apóstol del mínimo esfuerzo!


CILICIO (Ríe) Jaja, no seas capullo, Lapi. Eso que dices me suena a objetización, hacer que la sumisa haga de mesa, silla, cenicero…

LAPIDARIO: Bueno, por ahí pueden ir los tiros, sí, aunque la objetización es algo más complicada, ya hablaremos otro día de eso. El caso es que sea estando cara a la pared, sea convertida en mesa, bandeja o lámpara, almohada o reposapiés, el sumiso o la sumisa estará un rato inmóvil, sin poder hacer nada físicamente… Es como poner una olla a fuego lento, para que se vayan haciendo las verduras poco a poco, no sé. Le llamo “espera activa” porque tampoco es que la sumisa deje necesariamente la mente en blanco: puede estar pensando y recapitulando, o simplemente sintiendo su cuerpo y su excitación… Como si quiere hacer un viaje astral, mientras no se mueva demasiado: hay un lado místico en el shibari muy importante.


CILICIO: Para mi sumi esa orden sería una tortura… Es de las impacientes, como yo.

LAPIDARIO: (Mientras habla, va poniéndose de puntillas para llegar hasta el techo con el rodillo) Pues dile que lo enfoque como una prueba en sí misma, una tarea que puede resultarle difícil pero que vale la pena superar… Todo esto de la objetización en ocasiones se realiza como un entrenamiento contra la impaciencia, el quererlo todo ahora e inmediatamente, el estar siendo constantemente estimulada, azotada, acariciada y ordenada, hasta el punto que puede olvidarse que no es ella la que lleva el control de la sesión… “Topping from the bottom”, creo que le llaman a eso, y asabes, difícil de evitar si no es con recordatorios como ése. Joder, no sé: se puede estar totalmente entregada al Dominante mientras se le hace de mesa para el portátil…

CILICIO (Mirando los esfuerzos pintores de Lapidario, aguantándose la risa): ¿Y no podrías buscarte una sumisa-escalera para no tener que estar ahí dando saltitos para llegar al techo?

LAPIDARIO (Gruñe y hace caso omiso): Ya puestos, prefiero sinceramente las almohadas y las lámparas. (Soñador) Ah, conocí hace poco a la mejor lámpara que pueda imaginarse… Y es que me encanta eso de que la sumisa ilumine al Amo, es muy simbólico a varios niveles.


CILICIO: Anda… ¿Y conozco yo a esa lámpara?

LAPIDARIO: Pues sí, claro que la conoces… De hecho igual está leyendo esta entrada de blog ahora mismo: salúdala, sé educado.

(CILICIO se gira hacia el público y agita la mano como diciendo hola).

CILICIO: Buenos días!

ELLA (voz en off, desde el público): Hola, buenos días…

LAPIDARIO (volviendo a pintar): Pues eso, que me gusta mucho saber que puedo parar cuando quiera una sesión durante un buen rato, si existen las condiciones adecuadas para que la sumisa convierta su inactividad en expectación y deseo… O en calma, relajación y placer… Lo que sea menos impaciencia y aburrimiento, que no deberían tener lugar en una sesión. Vamos, creo yo. Porque algunas veces que… (CILICIO hace rato que no escucha esta última parrafada de LAPIDARIO, sino que juguetea con unos cables de la pared. Al tocarlos, se oye un PAF, y la luz se va. No se ve nada).

LAPIDARIO: Bravo, tío, bravo. Has hecho saltar los plomos…

CILICIO: Espera, espera, que lo arreglo…

(Se oye un tropezón, unas cajas cayendo y un ruido metálico. Tras eso, unos segundos de silencio y luego un ruido como de picaporte girado en vano varias veces).

CILICIO: ¡Joder, joder, joder! Lapi…

LAPIDARIO (entre resignado y cabreado): ¿Qué?

CILICIO: Creo que me he cargado la puerta… No se abre.

LAPIDARIO (Tras un largo silencio): Pues me parece que nadie va a venir al Nido hasta mañana por la tarde como mínimo…

CILICIO: Ah. Bueno… Esperaremos pues… ¿No hablabas precisamente de la espera activa, y de no aburrirse al estar encerrado a oscuras, y de…?

LAPIDARIO: Durante sesión, Cilicio. Durante sesión con una hermosa mujer. No en el sótano con un amigo capullo, y encima poco antes de la hora de cenar. De hecho, empiezo a tener algo de…

CILICIO: Ah. Ya. Claro. (Pausa). No harás como esos que se quedaron aislados en los Andes sin comida, ¿no, Lapidario? ¿Eh? ¿Lapi? ¿Estás ahí? 

(Se oye un aullido repentino, como de lobo, y un golpe húmedo seguido de ruidos de masticación).

LAPIDARIO (Con voz ronca): Vaya, me ha podido el hambre, qué fastidio. Lo siento, tío. En fin, suerte que estaba pintando las paredes precisamente de rojo…


(TELÓN. Los actores se preparan para el segundo acto)

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~ por joseplapidario en junio 23, 2009.

3 comentarios to “Del bondage, la espera activa y la impaciencia”

  1. Que importantes son los tempos, la comunicación no verbal y verbal, el sentirte protagonista de su deseo y disfrutar de esa espera activa. Muchos atadores me recrean en su arte y se olvidan de que formas parte activa de esa situación, por eso te aburres, porque es su fiesta particular en la que sólo eres un objeto. Estoy sorprendida con tus palabras, cuanta razón tienes. Con tiempo suficiente el deseo se intensifica mucho más, mmmm.

  2. Me ha encantado. El diálogo no sé si está más cerca de Platón o de Beckett.

  3. me guto lo que vi y deceo que te comuniques con migo al correo tony_1974_2@hotmail.com.mx

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