Cambiada la fecha para el III Nyotaimori (“body sushi”): 21 de Noviembre

•Octubre 4, 2009 • 1 comentario

Tras un necesario parón veraniego, abrimos la inscripción para la tercera cena nyotaimori en el Nido del Escorpión: el encuentro tendrá lugar la noche del Viernes 16 de Octubre Sábado 21 de Noviembre.

Tal como hemos comentado otras veces en este blog, el nyotaimori, conocido como “body sushi”, es el arte japonés de servir (deliciosa) comida sobre el cuerpo de una bandeja humana desnuda. En una cena así no se vive solamente una experiencia culinaria única, sino también sensual, estética y artística…

Contacta con nosotros y te informaremos de los detalles, participación, menú e instrucciones.  Qué hambre me está entrando sólo con revisar las fotos de las últimas cenas, jaja…

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ACTUALIZACIÓN IMPORTANTE:

Por causas ajenas a nuestra voluntad, debemos cambiar la fecha anunciada del III Body Sushi en el Nido… Del viernes 16 de Octubre pasa a celebrarse la cena el sábado 21 de Noviembre.

Sentimos las molestias que pueda ocasionar el cambio a las personas que ya habían confirmado, y que espero puedan seguir viniendo en esta nueva fecha.

Y a todos… ¡Esperamos veros en la cena de Noviembre!

I Bondage Picnic – Septiembre 2009

•Septiembre 22, 2009 • 4 comentarios

Aún estamos reponiéndonos del desmadre de la toga party del pasado sábado, que ha resultado ser la fiesta más divertida y surreal de las que hemos montado hasta ahora en el Nido… Pero no ha llegado aún el momento de la crónica de esta fiesta (aún tardarán bastante los fotógrafos en revelar sus imágenes), sino de comentar una de las experiencias relacionadas con el bondage más interesantes que se han propuesto en los últimos años: el bondage picnic que tuvo lugar simultáneamente en varios lugares el pasado 13 de Septiembre.

La idea partió de NEOCORTEX-BDSM, que se encargó de promocionar el concepto y de organizar la salida barcelonesa.  Contactaron con personas, colectivos, grupos de amigos, clubs o organizaciones, con la intención de que montasen en sus ciudades una salida  sin ánimo de lucro para pasar el día al aire libre y en plena naturaleza, comer y hacer algo de bondage… Y es que los árboles y los ambientes naturales son un escenario inmejorable para las cuerdas.

En el lugar designado nos reunimos más de veinte personas con diferentes gustos, estilos y niveles de experiencia, pero unidos por la pasión común por las cuerdas… Y por la comida: no pasó mucho rato antes de que empezáramos a esparcir bocadillos, ensaladas y bollería variada por el suelo (siempre yendo con cuidado de no ensuciar el bosque, eso sí). Y cuando salieron las cuerdas, la primera fémina en ser atada no fue humana sino… ¡Animal! Y es que mi amada Françoise le regaló a su perrita tropical Xuski una hermosa atadurita-arnés que lució orgullosa durante gran parte de la mañana…

Karada perruno! Foto de Jordi Kondolor

Tras el inesperado momento de shibari perruno (aprovecho para sugerir a la Xuski con su karada como mascota del bondage picnic), le tocó el turno a los humanos… Las fotos inferiores son de ivo_bcn (me encanta el efecto B/N de la cuarta).

Pasaba ya el mediodía y todo avanzaba perfecto, pero mientras Alfil empezaba una de las preciosas suspensiones que acostumbra a realizar y Kurt sacaba de su maletín de sorpresas un látigo de cinco metros de longitud… Empezaron a oírse truenos cada vez más cercanos, mientras el cielo se ponía más y más gris. La suspensión pudo terminarse bien y el látigo dejó alguna que otra marca, pero enseguida ocurrió lo inevitable: lluvia y más lluvia.

Así que tocó refugiarse en un bar cercano, charlar agradablemente a cubierto y dar el picnic por terminado…

¿Terminado? No. ¡Una aldea de irreductibles galos se negaba a dar el día por finalizado! Cuando por fin escampó la lluvia, unos pocos  (Braxter, Putón, Thomas, Kondolor, Bella Canela, Françoise y un servidor) decidimos buscar algún lugar agradable en el que poder seguir con las ataduras, a poder ser sin demasiado barro y sin demasiados mirones… Y lo encontramos: el lecho seco de un torrente cercano. No sé si es muy prudente refugiarse en un torrente tras un diluvio, pero en fin, cosas de los irreductibles galos.

El gran Braxter encontró un punto de apoyo en un árbol cercano, y de ahí se suspendió primero a sí mismo, y luego al Blues Brother Putón, el columpio humano… Las fotos son de Thomas Engelbert.

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Y tras unas horas y cuando ya se empezaba a ir el sol, nos fuimos a casa tras un bonito día de campo, en un día que espero tenga continuidad… Un olé para NeoCortex por la iniciativa, con la que espero poder colaborar el año que viene.

Xuskiiiii!

La “toga party” del Nido del Escorpión en Time Out Barcelona

•Septiembre 17, 2009 • Dejar un comentario

De nuevo hay que agradecer al gran José María  Ponce su amable artículo en Time Out Barcelona…

http://www.timeout.cat/barcelona/ca/nit/article/4167/toga-party.html

Ya quedan sólo unos pocos días para la toga party: preparad vuestras togas, descartad vuestras inhibiciones, venid juguetones y a disfrutar!

Vic Moore & Valeria da Fogo en el Nido del Escorpión

•Septiembre 15, 2009 • 1 comentario

Hace unas semanas le cedimos el Nido del Escorpión a la actriz y performer Valeria da Fogo y al fotógrafo Vic Moore para que realizaran allí una sesión de fotos de bondage, echándoles de paso una mano con las cuerdas… Así que traigo aquí al blog alguna de esas imágenes, para seguir dándole vidilla. Y recuerdo a quien le interese que el Nido puede alquilarse a precios más que interesantes, jeje.

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FANTASY & SEX: BDSM party organizada por GrupXXX

•Septiembre 10, 2009 • 2 comentarios

El próximo 17 de Octubre de 2009 el Nido del Escorpión cederá por primera vez su espacio al GrupXXX, que organizará allí un evento BDSM. Aquí podéis ver algunas explicaciones que Ama Annette y Mistress Victoria nos ofrecen sobre la fiesta, así que les cedo la palabra:

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“FANTASIA Y SEXO”
El sábado 17 de octubre de 2009 el GrupXXX, liderado por Ama Annette & Mistress Victoria, organiza un evento BDSM en el Nido del Escorpión, desde las 21:00 a las 23:30 horas.A la entrada recibiréis un regalo que deberéis llevar durante todo el evento.

Os esperamos a todas y todos: Amas, Amos, Sumisas, Sumisos, Cross dresser, TV, TS, etc. y a todos los que tengan una sana curiosidad y/o amor por el BDSM.

Las plazas son MUY LIMITADAS y se solicitan via email o por teléfono a:

AMA ANNETTE
Mail: grupxxx@gmail.com
Móvil: 686.352.549

Reserva tu plaza con tiempo.

Se precisa dress code. Los sumisos/as, además, deberán asistir con collar y correa. (Se ofrece alquiler o venta de este material).

PROGRAMA

21:00:    Recepción. Bebida sin alcohol y tentenpié de bienvenida incluidos en el precio de la entrada. Las siguientes copas  se podrán adquirir en la barra de bebidas.

21:30:    Inicio de sesiones. El Amo Lapidario nos ofrecerá una pequeña demostración de bondage. Ama Annette & Mistress Victoria nos mostrarán  sus artes ante el sumiso Dave.

22:30:    “Barra libre” de Amas: cualquier Sumisa/o que lo desee podrá ser dominada/o por nuestras Amas.

23:30:    Fin de las demostraciones. Las personas que quieran permanecer un rato más para preguntar o charlar podrán hacerlo.

A LA FIESTA ASISTIRA UN “INVITADO ESPECIAL SORPRESA”.


“Toga party” en el Nido del Escorpión – 19 de Septiembre

•Septiembre 7, 2009 • 6 comentarios

Después de un parón veraniego en los eventos del Nido, volvemos con una fiesta refrescante que ahora mismo os explicará Françoise:

“¿Habéis visto Animal House (“Desmadre a la americana” en castellano o “American collège” en francés, que manda huevos), con un John Belushi desencadenado?

Toga! Toga! Toga!

Siendo preadolescente me impactó esta película, sobretodo la escena en que tiene lugar una “toga party”. Desde entonces me he muerto de ganas de celebrar una fiesta loca con buena música, diversión, desmadre… Y togas. Así que por fin se cumplirá este sueño, el próximo Sábado 19 de Septiembre, en el Nido del Escorpión!

Los únicos requisitos para acudir (aparte de que haya sitio, ya que el aforo es limitado) son buen rollo, apertura de espíritu… Y una toga. El dresscode en ese sentido será ESTRICTO: con el calor que hace, no habrá una ocasión mejor para quitarse la ropa y cubrirse con una toga, de cualquier color o tamaño. Es sencillo hacerse una con una simple sábana, como se explica en este vídeo:

No será una fiesta estrictamente BDSM, pero sí “swinger-friendly” y “BDSM-friendly”. ¿Quién somos nosotros para impedir a los invitados que den rienda suelta a sus fantasías, emociones e impulsos?

Yummy!
Sí que es sexy la toga, sí…
Versión elegante
Versión elegante

De hecho, nuestra primera intención era organizar una fiesta romana al aire libre, con abundancia de esclavos y esclavas, musas, ménades, pléyades y cariátides, algo como esto:

Las bacantes en plena fiesta
Las bacantes en plena fiesta
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Un día cualquiera en el Olimpo

Finalmente el encuentro no tendrá lugar en el Olimpo al aire libre, sino en el Nido del Escorpión… Pero, eso sí,  como en un buen mercado romano, se celebrará durante la fiesta una subasta de esclavos y esclavas que se ofrezcan voluntarios para ello, siendo YO MISMA subastada al final del evento…Al fin y al cabo, será mi cumpleaños y tengo que celebrarlo de alguna manera, jejeje.

¿Quién da más, señoras y señores?
¿Quién da más, señoras y señores?

Confirmad por favor asistencia lo antes posible… ¡Y a disfrutar!”.

La increíble vida de William Seabrook: escritor, viajero, fetichista, alcohólico y caníbal

•Agosto 8, 2009 • 4 comentarios

Hay personas que al pasar por el mundo lo convierten en un lugar mucho más interesante, gente que se preocupa de vivir su vida de la forma más intensa posible sin preocuparse de detalles triviales como su salud mental, los convencionalismos sociales o su propia supervivencia. Hoy quiero hablar en el blog de una de estas personas contradictorias y apasionantes: William Buehler Seabrook, periodista, escritor, viajero, caníbal, satanista, antropólogo aficionado, fetichista y fan de las cuerdas y cadenas.

William Seabrook nació en 1884 en Westminster, hijo de un pastor luterano. Ya de niño dio muestras de buen gusto al estar sus fantasías repletas de mujeres encadenadas: muchos años más tarde, en su autobiografía No Hiding Place, William recuerda su sueño-visión infantil favorita, en el que su abuela (una encantadora dama aficionada al láudano) le lleva a un bosque en el que ocurre lo siguiente:

Una alfombra de terciopelo rojo se extendía hasta un enorme trono en el que se sentaba una chica vestida con una túnica verde, con pelo cobrizo rizado y zuecos de oro en los pies. Sus altos tacones dorados descansaban sobre un taburete de cuero, y dos diademas de brillante metal unidas por una cadena de hierro resplandeciente ataban sus muslos. Sonrió y levantó una mano para darnos la bienvenida. Rodeando y uniendo sus muñecas había otras relucientes cadenas que tintineaban como campanillas. Mi abuela soltó mi mano, y me adelanté solo para sentarme en el taburete de cuero y rodear las rodillas de la señorita con mis brazos. Ella apretó gentilmente mi cabeza contra sus rodillas y me acarició el pelo. Guió mis manos sobre los suaves pliegues de seda hacia sus pies encadenados, y las dejó allí hasta que yo mismo sostuve las cadenas con las manos y las apreté más fuerte. Estaba temblando de felicidad. Me aferré a sus pies, miré hacia sus ojos verdes con destellos dorados y apreté mi cara contra sus muñecas, alzadas y extendidas como en una bendición.

Esta visión fue mi sueño más profundo hecho realidad; fue la llave a mi necesidad oculta, fue mi deseo supremo concedido. Porque –ya desde antes que esa visión viniera, de hecho desde el principio de mi vida -  todo pensamiento, vista, imagen, fotografía, historia, cuento o mera sugerencia de una chica encadenada, o con las manos atadas, era para mí más deseable que cualquier otra imagen; fuera en el mundo objetivo de las revistas, libros, ilustraciones e historias, o en el subjetivo de mi propia imaginación infantil.


William fue siempre un tipo viajero, y pasó sus primeros años entre Europa y Estados Unidos. Estudió Filosofía, vagabundeó, abrió una agencia de publicidad en Georgia, se casó… Y por poco murió en la batalla de Verdún, víctima del gas mostaza. Una vez recuperado, comenzó en 1917 su carrera como escritor, y pocos años más tarde empezaría sus viajes más conocidos: a Arabia, Haití, la Costa de Marfil… Estos viajes fueron agudizando algunos rasgos de su carácter: la curiosidad insaciable, el espíritu de aventura, la predisposición a las adicciones (fue un alcohólico reconocido la mayor parte de su vida) y el gusto por lo oculto, el satanismo y las religiones “alternativas”.

Fruto de su estancia en Haití nació en 1929 el libro “La isla mágica”, uno de sus escritos más conocidos, y probablemente la primera ocasión en que apareció la palabra “zombie” en un texto inglés. Y es que William fue iniciado durante su visita en los ritos sangrientos de la magia negra por doctores y sacerdotes vudú, aunque los detalles son confusos y contradictorios… El libro resultante es una colorida mezcla de historias sensacionales de magia, danzas sexuales nocturnas, sangre, sacrificios, pociones y rituales… Descritos con toda la objetividad de la que es capaz un satanista alcohólico alucinado. No lo he leído entero, sólo un capítulo de doce páginas llamado “Dead men working on the Cane Fields” que podría describirse adecuadamente como “apoteosis zombi”.

Su vida personal, mientras tanto, era tan confusa y apasionante como sus viajes. Se casó tres veces, y con todas sus esposas compartió sus gustos por el fetichismo (a veces recíprocos, a veces no). No se molestó nunca en ocultar sus fantasías: fijaos en la fotografía que tomó Man Ray (genial fotógrafo de que ya hablaré en otra entrada) de su mujer Marjorie y el aparatoso y bedesemero collar que le regaló William:

Marjorie Seabrook fotografiada por Man Ray

Un collar diseñado expresamente para “mantener la cabeza erguida y restringir el movimiento”, aunque cuando vi la foto por primera vez, me recordó más bien a… Bueno, a un Dalek del Dr. Who (comentario éste muy friki, lo admito).

Los Daleks dominarán el mundo!

Por otro lado, nadie podrá decir que William no sabía rodearse de gente interesante: sus escarceos con lo sobrenatural le llevaron a hacerse amigo (en cierta manera) del famoso ocultista y Magus Aleister Crowley!

En 1930 consiguió horrorizar a gran parte de sus lectores con Jungle Ways, una crónica de los ocho meses que pasó con la tribu caníbal de los Guere, en Costa de Marfil. Durante su estancia compartió la mayor parte de su dieta, lo que incluyó al menos en una ocasión devorar un estofado de arroz con carme entre cuyos ingredientes figuraba un filete extraído del cadáver de un fallecido por muerte natural. William describió detalladamente el sabor y textura de ese filete, aunque sus impresiones podrían resumirse en “sabía como a ternera”.

Gourmet

Desgraciadamente, a mediados de los años 30 su alcoholismo se agudizó hasta dejarle incapaz de escribir, viajar o hacer prácticamente nada que no fuera beber, así que William tomó la decisión de internarse voluntariamente en un sanatorio mental donde pasar la crisis de abstinencia y dejar la bebida. Estuvo allí casi un año, y fruto de su experiencia en el hospital escribió un libro llamado Asylum, aparentemente bastante alucinado para haber sido parido sobrio.

No parece muy sobrio...

Sin embargo, William nunca llegó a dejar del todo el alcohol. Incluso años después de abandonado el sanatorio, recaía de vez en cuando en sus borracheras, hasta que una buena amiga suya le hizo reaccionar mediante el expeditivo método de sumergirle ambos brazos en agua hirviendo (!). Con amigos como éstos uno se pregunta si le hacían falta enemigos, pero el caso es que aparte de una escayola doble durante unos meses, el chapuzón le proporcionó suficiente claridad de espíritu como para escribir su autobiografía No Hiding Place, de la que más arriba he transcrito el fragmento de las mujeres encadenadas.

Y ya que vuelve a aparecer el tema: uno de los motivos por los que este buen hombre me ha llamado la atención es por su excelente método para llamar a las musas…  Siempre que le atacaba el temible “bloqueo del escritor”, William pedía ayuda a alguna de sus amigas, o a su esposa, o a una señorita de cariño negociable, según el caso: tener en la habitación una mujer hermosa encadenada y/o atada, y contemplarla, desbloqueaba invariablemente su inspiración y le permitía llenar página tras página de su genial escritura.

Calíope, la solicitada musa de la elocuencia y la poesía épica

Calíope, la solicitada musa de la elocuencia y la poesía épica

Cuando leí sobre esta costumbre suya hace unos días me sacudió una corriente eléctrica: ya había encontrado pues el método ideal para vencer el bloqueo de escritor que tantas veces me ha asaltado en mi vida, jajaja… Y me ha llamado la atención, también, ver cómo este bedesemero método de inspiración literaria se parece en cierta manera al rapto de la musa Calíope imaginado por Neil Gaiman en su excelente cómic Sandman:

La Calíope raptada de Neil Gaiman

Desgraciadamente, ni toda la inspiración reunida de todas las musas del mundo pudo evitar que William Seabrook se suicidara, ingiriendo pastillas para dormir, el 20 de Septiembre de 1945. Me gustaría pensar, de todos modos, que sea mediante un pacto secreto con los hougan vudu de Haití, sea en virtud de la sana dieta que compartió con los Guere o gracias a los manejos de Aleister Crowley, su alma continuó a partir de ese momento viajando, explorando y descubriendo, esta vez entre planos astrales en lugar de entre continentes.

Niponofilia XII – Estupor y temblores

•Agosto 2, 2009 • 2 comentarios

El antiguo protocolo imperial nipón decreta que es necesario dirigirse al emperador con “estupor y temblores”, sobrecogido ante su divina majestad… Esta fórmula siempre le hizo mucha gracia a la escritora belga Amélie Nothomb, y la utilizó para titular su novela más famosa, de la que hablaré hoy un poco en esta nueva niponofilia.

Amélie Nothomb es una escritora muy prolífica, tal vez demasiado. Afectada por el síndome Woody Allen de “cada año hay que sacar una película”, la Nothomb publica una o dos novelitas cortas al año, la mayoría de ellas bastante regulares. Sin embargo, de vez en cuando publica alguna auténtica joya, generalmente cuando se centra en aspectos autobiográficos… Y es que la vida de esta mujer ha sido siempre bastante complicada, plagada de traumas que la han llevado a tomar decisiones tan incomprensibles como llevar sombreros de este calibre:

Amélie (nombre auténtico: Fabienne) Nothomb nació en la ciudad japonesa de Kobe en 1967, hija de padres diplomáticos, y vivió allí los primeros cinco años de su vida, que le marcaron ya para siempre un profundo amor por Japón y su idioma. Escribió sobre su experiencia infantil en el recomendabilísimo libro Metafísica de los tubos, autobiografía narrada en primera persona por un bebé de cuatro meses (!). Después, con pocos años de diferencia, estuvo viviendo en China (ver El sabotaje amoroso), los Estados Unidos (ver Autobiografía del hambre), Laos, Birmania y Bangladesh, con lo que siempre tuvo complicado echar raíces en algún sitio. Tal vez por eso se ha considerado siempre, en cierta forma, japonesa… Y por eso, ya adulta, quiso ir a trabajar a Japón en cuanto tuvo la oportunidad.

O, dicho de otro modo, en el prólogo de la película filmada sobre la novela por el director Alain Corneau:

La experiencia de trabajar como intérprete durante algo más de un año en una empresa nipona fue un absoluto fracaso, una pesadilla plagada de humillaciones, malentendidos y miseria humana; un increíble descenso a los infiernos en el que vio los peores aspectos de la hipocresía y rigidez de costumbres del mundo empresarial japonés… Lo que suelen hacer los escritores con las vivencias horripilantes es sublimarlas: ponerlas por escrito y ver cómo del peor fracaso puede surgir algo hermoso. Y eso es exactamente lo que hizo Amélie con su fugaz fracaso laboral nipón: escribir la pequeña maravilla llamada Estupor y temblores.

Es un libro muy corto, que se puede devorar tranquilamente en una tarde ociosa. Está escrito de forma ágil, amena, fluida y sencilla (que no simple), con un sentido del humor increíblemente cínico y una mezcla de desesperación, amargura, resignación y tristeza que resulta, paradójicamente, bastante cómica…

Podría creerse que este libro es un furibundo ataque a Japón y sus costumbres, y de hecho, desde el equivalente a la patronal japonesa ya se alzaron voces criticando el libro y describiéndolo coloridamente como “un informe montón de mentiras”… Pero la realidad no es tan sencilla como eso. Los aspectos más exagerados del libro se explican si tenemos en cuenta que en el fondo el libro es una farsa paródica: lo que denuncia está realmente allí, pero la autora lo enfoca con una lupa para que lo veamos mejor.

Por otro lado, lo más importante de la novela es entender que no destila odio, sino amor. Se hace evidente en la lectura que la Nothomb siempre ha amado Japón, el país, su cultura, su lengua, sus habitantes: eso mismo la hace reaccionar con más  furor ante los aspectos más injustos de su sociedad. Nothomb critica algo que ama.

Esta ambigüedad se materializa y se hace evidente en la relación que la protagonista de la novela establece con su inmediata superiora: la hermosa y fría Fubuki Mori (literalmente “Bosque bajo la tormenta de nieve”). Es una relación casi sadomasoquista (ejem ejem), que mezcla a partes iguales admiración, odio, rivalidad, desprecio, amor y obsesión…

Como muestra, he aquí un párrafo en el que la narradora afronta la ira de su jefa:

Querida tempestad de nieve, si pudiera, sin demasiado esfuerzo, convertirme en el instrumento para proporcionarte placer, sobretodo no te molestes, acométeme con tus copos ásperos y duros, con tu granizo tallado como pedernal, tus nubarrones tienen tanta rabia que acepto convertirme en la pobre mortal perdida en la montaña sobre la cual descargan su cólera, recibo sin rechistar sus miles de perdigones helados, nada me resulta tan fácil, y tu necesidad de cortarme la piel con ráfagas de insultos constituye el más hermoso de los espectáculos, disparas con cartuchos de fogueo, querida tempestad, me he negado a que me venden los ojos frente a tu pelotón de ejecución ya que hacía mucho tiempo que ansiaba contemplar un atisbo de placer en tu mirada.

Ahora a ver quién me niega la componente bedesemera de este párrafo… :)

Os dejo con el trailer de la película que comentaba un poco más arriba, y que salió a los cines en el 2003. Lo cierto es que no la he visto, así que no sé qué tal es la adaptación: por de pronto el casting, por lo que se ve en el trailer, me parece bastante correcto (aunque yo hubiera puesto aún mucho más gordo al diabólico vicepresidente Omochi). Con esto me despido hasta la próxima niponofilia…

El Nido del Escorpión en Time Out Barcelona

•Julio 16, 2009 • Dejar un comentario

Ha aparecido un artículo sobre los “body sushis” del Nido del Escorpión en la revista Time Out Barcelona, de la pluma de José María Ponce:

http://www.timeout.cat/barcelona/ca/nit/feature/critic/3780/body-sushi.html

Bonita manera de celebrar mi vuelta a casa después de unos días perdido en un rincón de Eslovaquia… ¡Y a ver si podemos colgar pronto algo sobre el primer nyotaimori “a domicilio”! :)

II Nyotaimori en el Nido del Escorpión – Crónica fotográfica

•Julio 6, 2009 • 8 comentarios

El pasado viernes, a partir de las 21:30 de la noche, fueron llegando al Nido del Escorpión los ocho comensales que finalmente asistieron al II encuentro de Nyotaimori. Ocho personas de procedencias, estilos y caracteres bien distintos, totalmente diferentes entre sí pero con una pasión común por la buena comida, la sensualidad y las experiencias singulares.

Preparar una bandeja de body sushi es un proceso lento y laborioso, que lleva su tiempo y no puede apresurarse… Para entretener a los invitados durante este impasse, Lapidario (es decir, yo) y la increíble ladyPain preparamos un pequeño e improvisado paréntesis de bondage: siempre es un buen momento para sacar el yute rojo a pasear. En esta ocasión, todas las fotos son de Ramón Raluy.

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Mientras las cuerdas iban y venían en la sala principal, nuestra inimitable chef Lola terminaba los detalles de la primera bandeja, la hermosa Pili, en la sala japonesa…

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Y así llegaron los comensales a tomar el primer plato, con una profesionalísima bandeja humana cuya calidez corporal mantuvo el sushi en la temperatura adecuada…

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Estrenábamos decoración en el Nido, por cierto: una tela colgante con un grabado precioso de una calígrafa japonesa…

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La bandeja de segundos fue ladyPain, y para degustar las viandas sobre su cuerpo atado dirigimos a los comensales a un segundo espacio del Nido, el horno panadero reconvertido en salita multiusos.

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A estas alturas, y tras mucho ir y venir arriba y abajo llevando sake, preparando cosas y ayudando a Lola, mi amada Françoise y yo estábamos realmente agotados, pero aún así pudimos relajarnos un rato, ante los mochis y caramelos de postre, charlando animadamante con los invitados y haciendo una de las cosas que más disfrutamos ambos: hacer de anfitriones.

Y aquí termino esta pequeña crónica gráfica del encuentro: una cena con la que pretendíamos estimular los cinco sentidos, y que esperamos se repita muy, muy pronto. Porque nuestro gusto por el nyotaimori no deja de aumentar, jaja: aprendemos de todos los encuentros, y aspiramos a que cada uno sea mejor que el anterior.

Así que, hasta pronto…

II Nyotaimori (“Body Sushi”) en el Nido del Escorpión – Viernes 3

•Julio 2, 2009 • Dejar un comentario

Mañana viernes 3 de Julio tendrá lugar el segundo encuentro de Nyotaimori en el Nido del Escorpión. Un reducido grupo de comensales procedentes de varias ciudades españolas nos reuniremos para disfrutar de una experiencia gastronómica sensual, una velada de charla distendida y lo que espero sea una noche memorable.

En esta ocasión, y por diversos motivos, contaremos con dos bandejas femeninas en lugar de con una femenina y otra masculina como en anteriores ocasiones. Y no puedo dar aún muchos más detalles, aparte del menú del encuentro:

Menu nyotaimori 3 julio

Sólo queda sitio para una persona o pareja, así que aún estáis a tiempo pero por poco, jeje…

Del bondage, la espera activa y la impaciencia

•Junio 23, 2009 • 3 comentarios

Escribí esta pequeña… Digamos reflexión teatral sobre el bondage hace unos cuantos meses en una web BDSM. La traigo ahora a este blog, porque mi opinión sobre las bondades de las cuerdas y la espera activa no ha cambiado en todo este tiempo… Sólo he actualizado un par de cosillas. Y aclaro, ya que estamos, que el personaje de Cilicio NO está basado en nadie real… El de Lapidario sí, claro. Soy yo. :-)

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(TELÓN).

(Escenario: vemos la entrada al Nido del Escorpión y parte de la sala principal. LAPIDARIO, vestido con una especie de bata blanca, pasa repetidas veces un rodillo con pintura color rojo oscuro por la pared. De tanto en tanto le chorrean goterones de pintura roja por encima: cada vez que esto ocurre, LAPIDARIO deja escapar un “mecagoenlahostia” farfullado entre dientes. No se le ha ocurrido poner papel de periódico en el suelo para evitar que se ensucie, así que el efecto general es un poco de matadero. CILICIO, un Dominante joven, baja las escaleras y entra, alegre).

CILICIO: ¡Hola, Lapi! 

(Lapidario se da la vuelta y Cilicio se sobresalta al verle cubierto de pintura roja)

LAPIDARIO: Ey, hola, buenas, Cilicio! Pasa, pasa, perdona el follón, que estoy… (Se da cuenta del sobresalto de CILICIO). Tío, tranquilo, que es pintura…

CILICIO: Ostia, macho, que susto. Pareces salido de un episodio de Dexter, joder.

LAPIDARIO: Bueno, no sé, supongo que aún no le he pillado el truco a esto del rodillo. Creí que sería más fácil…

CILICIO: ¿Pero aún estás de obras? Ni que fuera esto la Sagrada Familia…

LAPIDARIO: Pues algo parecido: aún tengo para un mes o así hasta que esté terminada, suponiendo que no me atropelle antes un tranvía o algo y tengan que acabar el Nido mis herederos. 

(CILICIO pasea por el Nido, mirando los cambios desde su última visita. Tardíamente, pregunta)

CILICIO: ¿Te importa si echo un vistazo por aquí?

LAPIDARIO: Mira lo que quieras, hombre. Y a ver si te vienes a alguna fiestecilla, que pronto celebraremos otro nyotaimori…

(CILICIO gruñe algo que tanto podría ser una afirmación, una negativa o el himno del Betis. Luego va hacia la repisa de la que cuelgan varias cuerdas de cáñamo).

CILICIO: Vaya montón de cuerdas tienes ahí… (Pausa. Lapidario pasa de todo y vuelve al rodillo). Nunca he entendido qué le ves a practicar bondage, o shibari, o como le llames. Vale, sí, queda bonito, qué digo, muy bonito, y el rollo de la inmovilización, la atadura y todo eso, pero… No sé, tanta cuerda arriba y abajo cuando podrías conseguir el mismo efecto con unas esposas, la verdad…

LAPIDARIO (Deja el rodillo en el suelo, poniendo la misma cara que adoptaría ante alguien que, ante la visión de la Capilla Sixtina, preguntase: “¿eso es todo?”): Hombre, el mismo efecto, el mismo efecto, como que no. Unas esposas son clic-clac y ya está, la ventaja que tienen es la velocidad… Bueno, y el morbo específico del metal, pero ese es otro tema. El caso es que si quieres atar rápido, pones unas esposas, una brida o algo así y ya está.. Pero vamos, que a veces hacer las cosas despacito y saboreándolas tiene su gracia, ¿no?

CILICIO: Yo es que soy impaciente con estas cosas, prefiero acabar rápido la atadura y meterme en faena.

LAPIDARIO:  Pero es que la atadura ya es “faena” en sí misma… El hecho de atar es también una práctica, lo importante no es sólo el resultado final, la figura terminada y la modelo inmovilizada, sino la forma de hacerlo, la comunicación entre atador y “víctima”, la inmovilización gradual de la sumisa y la sensación de abandono y placer que le va invadiendo, su pérdida de referentes, la sensación progresiva de la presión de las cuerdas sobre la piel, el forcejeo posterior si es que gusta de  forcejear… (En voz baja, hablando para sí mismo). Je, si me estoy poniendo sólo con hablar de ello…


CILICIO: Bueno, visto así… Aunque no sé, no sé. Es demasiado tiempo…

LAPIDARIO: También dependerá del tipo de sesión, digo yo. Si es un secuestro simulado como aquel que montamos hace unos meses entre varios, pues no queda muy creíble que un tipo con pasamontañas se ponga a atar un mune nawa en pleno rapto. Pero si es una sesión de esas largas y sentidas, con unas horas de entrega por delante para hacer un poco de todo, dedicar media hora, o una hora, o lo que haga falta a una atadura restrictiva y bonita me encanta. Es que me gusta hasta verlo… Vamos, ver cómo realiza un bondage o un shibari alguien que es bueno y lleva además años y años practicando me parece una maravilla: los gestos se vuelven fluidos, rápidos, a veces bruscos… Es como, no sé, como un baile, un ballet.

CILICIO: No me imagino a Kurt con un tutú y unas zapatillas rosas…

LAPIDARIO: Ya me entiendes, coño. El caso es que ver una sesión de bondage de cracks como Shibari, Alfil, Kurt o Braxter, por nombrar sólo a unos pocos de los locales con estilos muy diferentes, es como oír cantar a Nick Cave o un solo de guitarra de Eric Clapton. Arte, coño, arte. Y técnica, la técnica está ahí, pero no es lo más importante… Y a Jimi Hendrix nadie se le ocurre decirle que sus solos de guitarra son demasiado largos, y a ver cuándo los acaba que hay que seguir con la canción. Y bueno, vale, yo no soy Jimi Hendrix, que aún estoy muy, muy al principio de mi aprendizaje con la cuerda, pero el principio es el mismo.


CILICIO: ¿Pero no te aburres estando una hora ahí pasando cuerdas de un lado a otro?

LAPIDARIO: Yo es que no entiendo cómo alguien puede aburrirse atando… El bondage necesita concentración para no cagarla, y eso en sí mismo ya hace imposible aburrirse. Además, en realidad en lo que hay que fijarse no es en las cuerdas, sino en la sumisa a la que atas: su cuerpo, su mirada, sus reacciones a la atadura, su placer y el del atador… Lo de la comunicación que decía antes. Hay una frase muy chula que leí nosedonde, y que venía a decir que las cuerdas son una extensión de los dedos del atador, así que un bondage es en cierto modo un fuerte abrazo del Dominante a la parte sumisa. ¿Cómo me va a aburrir eso, a mí que me gustan los abrazos de oso?

CILICIO: Lo que tú digas, Yogi. ¿Pero el sumiso o la sumisa no se aburre, una hora ahí quieta?

LAPIDARIO: Mira, esa es una buena pregunta. (Coge el rodillo y vuelve a pintar mientras habla). Una buena amiga mía, atadora con muchísimo talento, tiene muchos problemas para encontrar sumisos que disfruten de las cuerdas: se agobian, se cohíben… He conocido sumisas que se aburren con el bondage largo, se impacientan, como te pasa a ti.  Pero otras lo adoran… El roce y la presión de las cuerdas sobre la piel, el abandono progresivo, esa sensación a la vez relajante y excitante como de dejarse hacer… Y mira, en general, ya no sólo en el shibari: a mí una cualidad que siempre me ha atraído muchísimo en una sumisa es su paciencia durante la sesión. O no sé si paciencia es la palabra… Su espera. Sí, eso es. Su espera activa.

CILICIO: ¿Espera activa?

LAPIDARIO: Sí. Vendarle los ojos a la sumisa, o ponerla cara a la pared y decirle: “quédate quieta aquí”, no sé, o de rodillas, o tumbada en el suelo, da igual, pero inmóvil en una posición. Y no unos segundos, sino un rato, a veces un rato largo. Mientras preparo otra cosa, por ejemplo, no sé, atrezzo para una parte de la sesión, velas en la bañera, pilas nuevas en el vibrador, lo que sea… O simplemente si tengo ganas de parar un poco y comer algo, que azotar cansa, coño, pero sin sacar del “estado sumiso” y receptivo a la partenaire. En el fondo esa orden es un tipo de bondage, ¿no? Decir “no te muevas en absoluto” es atar con la voz, en lugar de con cuerdas. ¡A ti te gustará, apóstol del mínimo esfuerzo!


CILICIO (Ríe) Jaja, no seas capullo, Lapi. Eso que dices me suena a objetización, hacer que la sumisa haga de mesa, silla, cenicero…

LAPIDARIO: Bueno, por ahí pueden ir los tiros, sí, aunque la objetización es algo más complicada, ya hablaremos otro día de eso. El caso es que sea estando cara a la pared, sea convertida en mesa, bandeja o lámpara, almohada o reposapiés, el sumiso o la sumisa estará un rato inmóvil, sin poder hacer nada físicamente… Es como poner una olla a fuego lento, para que se vayan haciendo las verduras poco a poco, no sé. Le llamo “espera activa” porque tampoco es que la sumisa deje necesariamente la mente en blanco: puede estar pensando y recapitulando, o simplemente sintiendo su cuerpo y su excitación… Como si quiere hacer un viaje astral, mientras no se mueva demasiado: hay un lado místico en el shibari muy importante.


CILICIO: Para mi sumi esa orden sería una tortura… Es de las impacientes, como yo.

LAPIDARIO: (Mientras habla, va poniéndose de puntillas para llegar hasta el techo con el rodillo) Pues dile que lo enfoque como una prueba en sí misma, una tarea que puede resultarle difícil pero que vale la pena superar… Todo esto de la objetización en ocasiones se realiza como un entrenamiento contra la impaciencia, el quererlo todo ahora e inmediatamente, el estar siendo constantemente estimulada, azotada, acariciada y ordenada, hasta el punto que puede olvidarse que no es ella la que lleva el control de la sesión… “Topping from the bottom”, creo que le llaman a eso, y asabes, difícil de evitar si no es con recordatorios como ése. Joder, no sé: se puede estar totalmente entregada al Dominante mientras se le hace de mesa para el portátil…

CILICIO (Mirando los esfuerzos pintores de Lapidario, aguantándose la risa): ¿Y no podrías buscarte una sumisa-escalera para no tener que estar ahí dando saltitos para llegar al techo?

LAPIDARIO (Gruñe y hace caso omiso): Ya puestos, prefiero sinceramente las almohadas y las lámparas. (Soñador) Ah, conocí hace poco a la mejor lámpara que pueda imaginarse… Y es que me encanta eso de que la sumisa ilumine al Amo, es muy simbólico a varios niveles.


CILICIO: Anda… ¿Y conozco yo a esa lámpara?

LAPIDARIO: Pues sí, claro que la conoces… De hecho igual está leyendo esta entrada de blog ahora mismo: salúdala, sé educado.

(CILICIO se gira hacia el público y agita la mano como diciendo hola).

CILICIO: Buenos días!

ELLA (voz en off, desde el público): Hola, buenos días…

LAPIDARIO (volviendo a pintar): Pues eso, que me gusta mucho saber que puedo parar cuando quiera una sesión durante un buen rato, si existen las condiciones adecuadas para que la sumisa convierta su inactividad en expectación y deseo… O en calma, relajación y placer… Lo que sea menos impaciencia y aburrimiento, que no deberían tener lugar en una sesión. Vamos, creo yo. Porque algunas veces que… (CILICIO hace rato que no escucha esta última parrafada de LAPIDARIO, sino que juguetea con unos cables de la pared. Al tocarlos, se oye un PAF, y la luz se va. No se ve nada).

LAPIDARIO: Bravo, tío, bravo. Has hecho saltar los plomos…

CILICIO: Espera, espera, que lo arreglo…

(Se oye un tropezón, unas cajas cayendo y un ruido metálico. Tras eso, unos segundos de silencio y luego un ruido como de picaporte girado en vano varias veces).

CILICIO: ¡Joder, joder, joder! Lapi…

LAPIDARIO (entre resignado y cabreado): ¿Qué?

CILICIO: Creo que me he cargado la puerta… No se abre.

LAPIDARIO (Tras un largo silencio): Pues me parece que nadie va a venir al Nido hasta mañana por la tarde como mínimo…

CILICIO: Ah. Bueno… Esperaremos pues… ¿No hablabas precisamente de la espera activa, y de no aburrirse al estar encerrado a oscuras, y de…?

LAPIDARIO: Durante sesión, Cilicio. Durante sesión con una hermosa mujer. No en el sótano con un amigo capullo, y encima poco antes de la hora de cenar. De hecho, empiezo a tener algo de…

CILICIO: Ah. Ya. Claro. (Pausa). No harás como esos que se quedaron aislados en los Andes sin comida, ¿no, Lapidario? ¿Eh? ¿Lapi? ¿Estás ahí? 

(Se oye un aullido repentino, como de lobo, y un golpe húmedo seguido de ruidos de masticación).

LAPIDARIO (Con voz ronca): Vaya, me ha podido el hambre, qué fastidio. Lo siento, tío. En fin, suerte que estaba pintando las paredes precisamente de rojo…


(TELÓN. Los actores se preparan para el segundo acto)

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